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350 años de vida del Taj Mahal

Es una de Las nueve siete maravillas del mundo moderno y todo un tesoro de la arquitectura. Construido por 20.000 hombres y con el mármol blanco como principal componente, el Taj Mahal es todo un homenaje al amor del emperador Sha Jahan a su esposa, muerta en el parto de su 14ª hija.

Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1983 y considerada una de Las nuevas siete maravillas del mundo moderno, el Taj Mahal ya ha sobrepasado los tres siglos y medio de vida pero sin perder la belleza y el esplendor del que siempre ha gozado. Es uno de los complejos arquitectónicos más populares y famosos del mundo, además de toda una atracción turística de su país, India. Situado en la ciudad de Agra y a orillas del río Yamuna, el Taj Mahal es toda una obra hecha como homenaje al amor y el romanticismo.

Y es que el poderoso emperador Sha Jahan, una respetada y acaudalada figura del imperio mongol –un poderoso estado islámico que existió entre los siglos XVI y XIX y que cubría países como Bangladesh, Pakistán, Afganistán, Bután, Nepal, parte de Irán y la misma India- decidió levantar este fastuoso complejo en honor a su esposa Arjumand Bano Begum, más conocida como Mumtaz Mahal que murió en el parto de su decimocuarta hija. La pena del emperador fue tal que decidió contratar a, al menos, 20.000 hombres para poder llevar a cabo este homenaje de medidas perfectas al recuerdo de su esposa.

Con reminiscencias de arte persa e islámico, el Taj Mahal inspiró su construcción en obras timuríes y mongoles como el Gur-e Amir o tumba de Tamerlán, la tumba de Itmad-Ud-Daulah y la Jama Masjid, en Delhi. Fabricado con mármol blanco traído en carretas tiradas por bueyes, búfalos, elefantes y camellos desde las canteras de Makrana, en Rajastán, situadas a más de 300 km de distancia y con incrustaciones de piedras semipreciosas, está precedido por el charbagh, un gran jardín central rectangular que representa a los jardines ideales del paraíso.

El mausoleo del Taj Mahal se encuentra integrado en un espacio monumental con una serie de edificios, todos ellos como homenaje a la difunta mujer del emperador. Sus espectaculares medidas (7 metros de altura por 102 metros de ancho) le confieren aún hoy en día como una de las más grandes construcciones de India. Está decorado con dibujos de la flor de loto y costó cincuenta millones de rupias, lo que equivaldría ahora a 500 millones de dólares, una cifra aún muchísimo mayor hace tantos siglos. El masjid o la mezquita, el jawab y el Darwaza, que actúa como acceso al templo, son alguno de los otros edificios que componen esta gran obra, aparte de otras pequeñas construcciones también llamadas chattris, todas ellas adornadas con pasajes del Corán como elementos decorativos. Ah, esta auténtica maravilla de la arquitectura estuvo a punto de ser destruida a manos de Lord William Bentinck, gobernador británico en la India en la década de 1830 con el pretexto de vender su mármol.

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Sergio Delgado – redactor de www.alasviajeras.com