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6.500 km en bicicleta para ver el Mundial de Fútbol 2014

Que el fútbol levanta pasiones en (casi) todo el mundo, es algo de sobra conocido. Y que al Mundial de Brasil 2014, ha acudido gente de todos los rincones del Planeta también. Por su posición geográfica, casi todos los visitantes que han acudido al Mundial lo han hecho en avión e incluso gente del propio país, debido al gran tamaño de Brasil y las grandes distancias entre ciudades.

Pero siempre hay quienes sorprende y más en acontecimientos de este calibre. Este es el caso de Lucas Ledesma, un acérrimo seguidor del deporte rey que ha llegado a cruzar los 6.500 kilómetros que separan su pueblo natal del estadio del Maracaná. Y lo original de su historia viene ahora. Ledesma vive en Toledo, un pequeño municipio ubicado cerca de la localidad argentina de Córdoba.

Su deseo de poder asistir al mundial era tanto pero sus posibilidades económicas eran tan pocas que debió poner remedio y cruzar esos 6.500 kilómetros entre Córdoba y Brasil en bicicleta. Un viaje solo para apasionados del fútbol que le ha costado algo más de dos semanas en realizar, unos 18 días para ser más concretos. Y en el camino, ha tenido que hacer frente a lluvias, jornadas de mucho calor y condiciones más que precarias pero todo con la satisfacción de acudir a la cita futbolística más importante de los últimos años.

Ledesma de 26 años iba bien preparado, debido a su condición de profesor de educación física. Y, aunque en un primer momento, iba a ir a explorar Perú decidió que visitar el país donde ver los mejores espectáculos deportivos del año le satisfacerian mucho más. Así que con el apoyo de sus familiares, compañeros de trabajo y de su novia, reprogramó su viaje para el Mundial de Brasil 2014.

¿Qué le acompañó en su aventura en bicicleta? Solamente una gomera, un bolso con escasas pertenencias -entre ellas un saco de dormir- y una caña de pescar, para paliar otra de sus aficiones… y el hambre. Según declaraciones a un medio de comunicación argentino “los primeros días fueron terribles con el viento en contra”, pero que el clamor y el apoyo de su gente le hicieron seguir adelante pese a las adversidades y a los 100 kilómetros de pedaleos al día. Por el camino, pescó su propia comida, comió patos y hasta palomas. A su llegada, 10 días para disfrutar de las maravillas de Rio de Janeiro y el Mundial de Fútbol 2014.

Sergio Delgado – redactor www.alasviajeras.com