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Cruza el polo norte en un catamarán

Tras un intento fallido en 2011, Sebastien Roubinet vuelve a intentar cruzar el Ártico a bordo de un catamarán. Y, de paso, realizar una investigación científica sobre el nivel de destrucción de la capa de hielo de esta parte del planeta

El polo norte siempre ha sido uno de los máximos desafíos del hombre a la hora de realizar los más extraordinarios viajes y las travesías más complicadas. Y una vez más esta fría parte del planeta se convierte en protagonista de la mano de un viejo conocido en esto de las aventuras extremas, Sebastien Roubinet. Acompañado por el también francés y no menos desafiante, Vincent Berthet, tienen clara su nueva misión: cruzar el polo norte en catamarán.

Serán 1.750 millas náuticas de navegación desde Alaska hasta Spitzberg, una pequeña isla noruega y alternarán el hielo del Polo con las aguas del océano Ártico. A bordo de un catamarán construido en carbono, no solo quieren conseguir un logro deportivo también tomar notas de la reducción de la banquisa durante el verano ártico. Y no es la primera vez que lo intentan, en 2011 Roubinet junto a su otro compañero, Rodolphe André, intentó atravesar el Ártico desde Rusia a Canadá, cerca de 1.800 kilómetros en 106 días y el mayor tiempo a pie.

Sin embargo, en aquella ocasión las averías en el catamarán fueron frecuentes tanto en los esquís como en los timones y en la electrónica del aparato no pudiendo cruzar el polo norte en catamarán y a los 13 días tuvieron que dejar la aventura. Pero no por ello desistieron de la idea. Y esta vez, a bordo de un catamarán mejor equipado de 200 kilos de peso y 5 metros de eslora, con un botalón más consistente, mayor altura entre los flotadores y la parte baja de la cabina.

Sébastien Roubinet es ya todo un experimentado en la navegación a vela extrema. Ya en 2007, hizo en solitario la travesía a vela por el paso del Noroeste desde Alaska hasta Groenlandia invirtiendo 4 meses para travesar 5.000 millas náuticas con su catamarán. También participó en la expedición Coste Este de Groenlandia a bordo del Tara, una goleta de 36 metros de eslora para expediciones alrededor del mundo y en enero de 2012, se atrevió con la travesía del Cono Sur a bordo de un catamarán de 20 pies durante tres días de navegación con fuertes vientos.

Detrás de esta travesía, un experimento de fondo: comprobar el nivel de destrucción de la capa ártica. Y es que desde los años 80, dicha superficie se ha reducido un 40%, y el espesor un 50% pasando de los 3 metros a 1,5 metros. Una sonda electromagnética les ayudará a medir el espesor del hielo, además de una estación meteorológica de última generación.


Sergio Delgado – redactor www.alasviajeras.com