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La Ciudad Prohibida, imagen del poder imperial chino

Casi tan famosa como la Gran Muralla China, este complejo de 720.000 m² ha sido el lugar de residencia de los emperadores chinos, desde la dinastía Ming hasta el final de la dinastía Qing, a principios del siglo XX. Todo un símbolo del gigante asiático, está considerada también una auténtica maravilla en términos arquitectónicos y sus extensos jardines exteriores, de los más espectaculares del continente.

Es uno de los símbolos por excelencia del gigante asiático, la Ciudad Prohibida. Situada en el corazón de China, en el centro de su capital, Pekín,  tiene más de 600 años de historia. Patrimonio de la Humanidad desde 1987, esta mega construcción fue durante más de cinco siglos el emblemático hogar de los emperadores chinos. Su construcción no fue fácil y se tardaron 14 años en llevarla a cabo (1406 – 1420). A día de hoy representa como ningún otro monumento la arquitectura típica de los palacios de China.

La Ciudad Prohibida, que en la actualidad aglutina un total de 980 edificios y 720 000 m², ha marcado un punto y aparte en la forma de entender la arquitectura por parte de las gentes y los profesionales chinos. Simétrica y armónica en cuanto a su disposición, es también todo un homenaje a la discreta vida de la que hacían gala los emperadores y sus hombres de confianza tras sus muros, rodeados de todo lujo de detalles y en las más gratas compañías. Sus edificios están formados por tejados de teja, muros en tonos marrones y rojos, todos adornados con relieves de criaturas mitológicas.

Fue habitada hasta 1911, año en el que la Revolución China terminaba con una larga tradición donde el emperador Pu-yi, de cuatro años de edad, fue obligado a abdicar en favor de los líderes de la nueva República, aunque se le permitió vivir en el palacio imperial hasta 1924. Hoy en día, alberga las colecciones del Museo del Palacio con objetos de la dinastía imperial Qing, de todas las clases: pinturas, cerámicas, bronce, relojes, jade y otros objetos de palacio… un total de 1,17 millones de piezas diferentes, aparte de las bibliotecas imperiales, con un extensísima colección de libros antiguos y colecciones documentales de las dinastías más importantes de China.

De tejados amarillos, que era el color que se asociaba al Emperador, todo su complejo tiene forma rectangular y en él se disponen 9.999 estancias. La Ciudad Prohibida, que se encuentra en una zona amurallada mayor llamada la Ciudad Imperial, está protegida por un gran muro de casi 8 metros de  largo y un profundo foso lleno de agua de seis metros de profundidad. En cada una de sus cuatro esquinas, se encuentra una torre utilizada antes como vigilancia y se accedía a ella, mediante alguna de las cuatro puertas. Se divide en dos zonas: el Patio Exterior donde se realizaban todo tipo de actos ceremoniales y el Patio Interior, donde se encontraba la residencia del emperador y su familia, además de donde tenían lugar los asuntos de estado. Espectacular también es su exterior, formado por diferentes jardines de grandes extensiones y gran belleza, como el Parque Jingshan, Parque Beihai y el Parque Zhongshan.

Sergio Delgado – redactor www.alasviajeras.com