Saltar al contenido

La crisis obliga a cerrar el mítico Can Fabes barcelonés

Desde la muerte de su precursor, Santi Santamaría, este local -el primero en lograr tres estrellas Michelín en Barcelona- no había podido mantener la exclusividad y la viabilidad económica de antaño. Cierran más de tres décadas de prestigio e historia en la restauración catalana.

El 31 de agosto, los fogones de uno de los restaurantes más emblemáticos de la cocina catalana y por ende, de toda España se apagarán. Una nueva víctima de la crisis económica que dejará tras de sí 32 años de historia y dos prestigiosas estrellas Michelin a sus espaldas, entre otros hitos. El restaurante Can Fabes está ubicado en el municipio de Sant Celoni a los pies del Montseny y a poca distancia de Barcelona. Desde su apertura, sus tradicionales recetas y sus toques de fusión consiguieron no solo atrapar a un público fiel si no también conquistar a los críticos gastronómicos más exigentes.

Santi Santamaría fue el precursor de este laureado restaurante catalán. Fallecido hace más de dos años, fueron sus hijos quienes se hicieron con las riendas de Can Fabes, el primer restaurante de la provincia que había llegado a conseguir hasta tres estrellas en la prestigiosa guía francesa de restauración. Hace tan solo unos días, Regina Santamaría, hija del valorado cocinero, anunciaba mediante nota de prensa la despedida de Can Fabes de la oferta gastronómica catalana. El restaurante, según fuentes familiares, carece ya de viabilidad económica y es imposible seguir ofreciendo a los interesados productos de tanta excelencia, y absoluta perfección tanto en la calidad de la comida como en la del servicio.

No obstante, el cierre de Can Fabes no es una sorpresa total en el sector de la restauración catalana. Poco a poco, el “imperio” de la familia Santamaría ha ido diluyéndose con el tiempo. Su otro establecimiento, Evo, terminó, como también lo hizo la colaboración que mantenían con el no menos exitoso Hesperia Tower de Hospitalet. Y, por último, la marcha de una pieza fundamental en Can Fabes como era la del prestigioso cocinero Xavier Pellicer, mano derecha durante muchos años de Santi Santamaría, para dedicarse a otros proyectos profesionales propios, acabaron no solo con la caída de una de esas tres estrellas Michelín si no avocándolo al descuadre de sus cuentas. Ni la apertura de la fonda Elements, un cambio en la imagen corporativa y la inauguración de una oferta más económica con el sello de la familia, Espaicook, sirvieron como balón de oxígeno. Sus nuevos cocineros, Iván Solà y el chef francés Jerome Bondaz poco pudieron hacer para reflotar el que fuera uno de los grandes y más afamados locales de Barcelona.

En el comunicado hecho público, se reafirma la historia de Can Fabes y se espera que esta continúe, “en los proyectos actuales y futuros de todas las personas que han pasado por nuestra cocina y nuestra sala, así como en el recuerdo de los miles de comensales que han sido siempre nuestra razón de ser”. Doce empleados que podrán presumir de haber trabajado en una de las mejores cocinas de España.

Sergio Delgado – redactor de www.alasviajeras.com