Saltar al contenido

La iglesia de madera de Urnes, Noruega

Patrimonio de la Humanidad desde 1979, Urnes es solo un ejemplo de una de las famosas pequeñas iglesias medievales que aún se conservan en Noruega. Construidas en madera y sin ningún clavo, han soportado siglos de batallas y azotes de la naturaleza.

Por toda Europa, cientos de edificaciones de la Edad Media siguen conservándose como ejemplo de un pasado tan brillante como oscuro y misterioso. Una época de grandes batallas e incertidumbres que marcaron el devenir de la historia. Y en el viejo continente aún existen vastos territorios para los que parece que no ha pasado el tiempo y conservan aquel recuerdo del medievo como si se hubiese detenido en el tiempo.

Uno de los más claros ejemplos es Noruega, donde existen entre sus calles y pueblos numerosos monumentos de aquella época lejana que sus habitantes y autoridades se han encargado de conservar, entre ellos sus famosas 28 iglesias medievales. Sin embargo, entre todas ellas hay una que por su increíble paisaje es más conocida y bella, la iglesia de madera de Urnes.

Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1979, está situada en el municipio de Luster, en el condado de Sogn og Fjordane en el centro del país. Según diferentes dataciones realizadas en base a la madera de su base, los árboles utilizados para su construcción podrían datar del año 1130, aunque también se sabe que en ese mismo lugar hubieron otras dos iglesias en las cuales fueron reutilizadas diferentes elementos y piezas decorativas.

Este tipo de iglesias de madera fueron una contribución especial de Noruega a la arquitectura de la época. Y es que las comunidades del país eran tan pequeñas que cada una necesitaba crear su propio templo. Según diferentes estudios, sobre mediados del siglo XIV, en Noruega había un millar de éstas pero la llegada de la epidemia de peste, cortó de raíz la construcción de nuevas iglesias.

En la iglesia de madera de Urnes, como en el resto, no hay un solo clavo y su secreto está en un armazón flexible de importante fuerza. Sus tejados son empinados y cubiertos de teja para prevenir los vientos de los fiordos y que la nieve no se acumule. Famosas también son sus tallas, con criaturas estilizadas entremezcladas en follaje y que suelen representar animales. Esta iglesia marca la transición desde los métodos de construcción de los vikingos con la típica ornamentación animal al llamado «estilo de Urnes», y la arquitectura cristiana que merece la pena tener en cuenta si se decide viajar a Noruega.

Enclavada en mitad de grandes montañas y un bello y verde paisaje, un transbordador cruza el río Lustrahjord desde Solvorn para poder visitar esta carismática iglesia, símbolo de la llegada del cristianismo a esta parte del norte de Europa.

Sergio Delgado – redactor www.alasviajeras.com