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Mauritia, el continente que yace bajos las aguas

Las islas Mauricio se encuentran actualmente encima de Mauritia, un gran trozo de tierra que unía Madagascar y la India hace más de mil millones de años. Al menos esto es lo que piensan un grupo de investigadores que asegura que el Índico podría esconder muchos más microcontinentes enterrados bajos sus aguas.

Hace aproximadamente 1.100 millones de años, un supercontinente llamado Rodinia gobernaba la tierra. Los flujos de lava que se han encontrado a posteriori y los restos de erupciones volcánicas que se han fosilizado con el paso del tiempo, sobre todo en el norte del continente americano, han ayudado a los científicos en datar la fragmentación de Rodinia en hace 750 millones de años. Su desmembramiento provocó, entre otros, el nacimiento de un prehistórico antecedente del océano Pacífico, aunque más tarde sus partes se volverían a reencontrar en un supercontinente global llamado Pannotia, evolucionando este a su vez en Pangea.

En su fractura, Madagascar y la India se fueron separando poco a poco en un proceso que tardaría muchos millones de años antes de que la isla quedara navegando a su suerte entre las olas y se fuera acercando más a África. Sin embargo, un gran trozo de tierra que unía ambas partes quedó sepultado para siempre en las profundidades del mar, donde ha permanecido oculto durante el resto del tiempo. Según un estudio publicado en la revista Nature Geoscience, un equipo de investigadores procedentes de países como Noruega, Reino Unido, Sudáfrica y Alemania, habría encontrado lo que han considerado como un microcontinente enterrado, como mínimo, a unos 10 kilómetros de profundidad en el océano Índico y que correspondería al trozo de tierra que separaba Madagascar del país hindú y bautizado con el nombre de Mauritia.

Su composición sería muy parecida a los granos de arena de lava de las playas de Mauricio, país que actualmente se encuentra de forma parcial encima de este trozo de tierra. Y es que, cuando los continentes migraron a sus posiciones actuales, los fragmentos de Mauritia se perdieron en el océano. Pero éste no fue el único cambio. Las islas Seychelles, por ejemplo, se encontraban prácticamente pegadas al norte de Madagascar, “actualmente estas islas son una masa de granito o corteza continental prácticamente en el medio del Índico”,  ha comentado Trond H. Torsvik, geólogo de la Universidad de Oslo y uno de los directores de esta investigación. También ha sugerido que completarla costaría muchísimos millones de euros, algo que pocas instituciones están dispuestas a financiar.

Sin embargo, Mauritia -que ocupó las coordenadas donde ahora se encuentra el archipiélago Mascareñas, aunque en aquellos momentos la vida en la tierra era inexistente- no es el único microcontinente sobre el que navegan miles de barcos al año y que se encuentra enterrado bajo las aguas. Estos investigadores piensan que los océanos esconden los mayores secretos de la humanidad y, en especial, el lecho del océano Índico donde las erupciones han sido especialmente destacadas durante millones de años. Burbujas gigantes de roca caliente que se elevaron desde capas más profundas, ablandando las placas tectónicas que se acababan fracturando y rompiendo así los continentes.

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Sergio Delgado – redactor de www.alasviajeras.com