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Mi viaje a Berlín: capital cosmopolita, artística y ecológica

“Al llegar a Berlín se puede contemplar desde el avión como estamos llegando a una gran capital ordenada, verde, concienciada con la ecología. Se podría poner la capital de Alemania o el país en general como la viva imagen de la sociedad del bienestar, un concepto perseguido y ansiado desde los cimientos de la UE y que ha derivado en sociedad del malestar para muchos millones de europeos. El lifestyle germano comparado con el español es lo más parecido a una utopía. Hacer la compra semanal, por ejemplo, con menos dinero y encima cobrar más en tu trabajo es todo un lujo al que los españoles estarían encantados de acceder. El paro juvenil no llega a las tasas del 40% español y los jóvenes pueden emanciparse sin problema a una edad mucho más temprana. La buena marcha del sector servicios, el aumento de la construcción –pero no la dependencia de él- y el crecimiento de las exportaciones hacen que Alemania pueda absorber 40 millones de trabajadores con unas tasas de desempleo que no llegan al 8%, un número que apenas vio España en los momentos de gran crecimiento económico.

Dejando a un lado las diferencias económicas y concretando el análisis del ratio en la capital de la potencia alemana, Berlín, ésta ha erigido como una de las ciudades más IN y multiculturales no sólo de la UE si no de Europa. Berlín es conocida como una de las capitales más cosmopolitas del mundo y es un claro ejemplo de progreso, diversidad y de continuo movimiento. Es imposible aburrirse en Berlín con una intensa actividad cultural (la ciudad cuenta con cerca de 153 museos motivo por el cual es conocida como “La isla de los museos“, una zona situada en la parte norte de la Isla Spree -entre el Spree y el Kupfergraben-. Cabe destacar: el Museo Antiguo en el Lustgarten, el Museo Nuevo, el Museo de Pérgamo,la Antigua GaleríaNacional y el Museo Bode) y una gran vida social.

Las noches de Berlín marcan tendencia en todo el mundo convirtiéndose junto a ciudades como París, Nueva York o Madrid en un punto de referencia para los amantes de la fiesta noctámbula. Los trasnochadores siempre tendrán un hueco en la noche berlinesa, llena de propuestas para todos los gustos y bolsillos. Sus barrios y arquitectura descontrolada le dan un toque alternativo a su vida cultural y social. Sus bares y discotecas otorgan un espíritu abierto, cosmopolita, heterogéneo e indomable. La noche berlinesa ha resurgido desde la caída del Muro. En Berlín nació el cabaret y más recientemente lo hizo el techno. Hoy en día, es referente de la música electrónica y los sonidos más duros. Y no solo de la música, si no del sexo. Berlín es una ciudad sin tabúes donde se reciben millones de turistas al año procedentes de otros países europeos, EEUU… dispuestos a dar rienda suelta a sus deseos tanto hetero como homosexuales.

Cualquier lugar es bueno para disfrutar de la noche de Berlín. Los barrios de moda son Mitte, Prenzlauer Berg y Friedrichshain. El barrio de Friedrichshain es más progresivo del momento ya que después de la reunificación de Alemania, muchos artistas y estudiantes del Berlín Occidental se trasladaron allí. Se trata de la zona más barata de Berlín para optar por el botellín en la mano. En Alemania no está prohibido beber por las calles, quizás porque los alemanes son respetuosos hasta con eso. Mitte es la cara más visible de “la nueva Berlín” y está en constante evolución. También es el barrio más turístico y está dominado por locales de todo tipo. Y Prenzlauer Berg es uno de los barrios más completos de la ciudad en lo que a la noche se refiere. De aires alternativos con muchos bares, pequeños cafés, salas de conciertos y tiendas de diseñadores locales han convertido el barrio en un motor dinámico que no duerme nunca.

De día nos encontramos una ciudad con mucha vida, lejos de los tópicos que sufren las ciudades del norte de Europa. Berlín no cierra a las 5 de la tarde aunque llueva y haga frío. La gente sale a tomar la cerveza típica y relacionarse con sus amigos que, probablemente, sean de todas las partes del mundo, como receptora de inmigrantes que siempre ha sido. Cabe destacar la población asiática, en continuo ascenso, y, como no, la turca, tradicionales en el crisol germano. Al contrario que pasa en Francia con los gitanos, en Alemania no hay problemas de integración, “excepto aquellos turcos de avanzada edad, que viven décadas aquí y se niegan a aprender el idioma pero no hay diferencias raciales graves. Hay bastante armonía” comenta Josep, un amigo.

Alemania en general y Berlín, con su muro, en particular, parece estar siempre pagando una deuda con el mundo a raíz de la solución final nazi y el exterminio de millones de judíos. Y más tarde el drama del famoso Mauer, muro en alemán. Pasear por la ciudad es un homenaje continuo a las víctimas de los anteriores regímenes intolerables y fascistas. En definitiva, Berlín es una ciudad de gente abierta, respetuosa, ecologista – el uso de la bici y la práctica del reciclaje son de las tasas más altas de Europa- y sobre todo muy cívica. Sabe combinar el presente con el pasado, como huella histórica incontestable y que atrae a millones de turistas. Una economía, la de Alemania, que se ha convertido en la capital financiera de Europa, donde su modus vivendi es un sueño para muchos otros países de la Unión.”

Sergio Delgado – redactor de www.alasviajeras.com