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Un paseo por la Toscana

Verdes colinas, ciudades y pueblos de corte medieval, una interesante propuesta gastronómica y de ocio y también bellas playas, conforman el éxito de esta región del centro de Italia que se ha convertido en una de las rutas imprescindibles del sur de Europa.

Telón de fondo de infinidad de películas y escenario natural de un gran número de ficciones literarias, la Toscana es una de las regiones más famosas y bellas de Italia. Verdes campos y extensas y floreadas colinas a lo largo de casi 23.000 kilómetros cuadrados en pleno centro de la península italiana y que atraen durante todo el año a un elevado número de turistas. En ella, residen 3, 7 millones de habitantes y se divide en 10 provincias. Es sinónimo, a la par, de una gran belleza arquitectónica y una de las gastronomías más laureadas y afamadas del país. Una ruta por alguna de las ciudades y los rincones más importantes de esta región, que también presume de 397 kilómetros de costas bañados por el azul del mar de Liguria.

Empezando por su capital, Florencia, la Toscana es un valor seguro a la hora de planear un viaje y que éste cumpla con las mejores expectativas. Desde hace siglos y más en la Edad Media, Florencia se convirtió en un importante centro cultural y económico de Italia.  Con un centro histórico catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es la primera parada obligatoria que se merece un paseo por la Toscana. En Florencia aún se respira la magia que dejó en ella el Renacimiento y una gran cantidad de museos ofrecen a los más sibaritas una oferta cultural insuperable. Lugares emblemáticos como el Ponte Vecchio, el Duomo de Santa Maria del Fiore, el convento de San Marcos u obras tan famosas como La Piedad y el David de Miguel Ángel descansan en una de las ciudades más artísticas del planeta.

Llegar a la Toscana se lograr mediante avión -dos horas desde España- o llegando al puerto de Livorno, otra de las bellas ciudades imprescindibles que engloban esta región y que hay que visitar. Descubrir los secretos de provincias como Grosseto, Pisa, Lucca –donde destaca su capital del mismo nombre y totalmente amurallada- y Massa-Carrara, también bañadas por el mar, es descubrir una interesante oferta musical, de ocio, arquitectónica y de interesantes restaurantes con exquisitos vinos, aceites de oliva virgen extra, embutidos típicos de la región como el salchichón y el plato típico toscano, el pappardelle, una especie de tallarines anchos realizados con huevo y acompañados por exquisitos aromas de la región. Y esto, sin contar con sus extensas y limpias playas.

En la siguiente parada nos perderemos por el sur de La Toscana, visitando famosas regiones como las de Siena y Arezzo y con interesantes municipios como Castiglion Fiorentino, Bibbiena, Terranuova Bracciolini y Bucine, donde castillos, iglesias y mercados tradicionales se mezclan con la más espectacular naturaleza. Y para finalizar la ruta, lo mejor es visitar las pequeñas provincias del norte como Pistola y Prato, perderse entre sus pueblos y probar sus ricos quesos.  Pero también, los hay quienes deciden planear un viaje por la Toscana recorriendo sitios puntuales e imprescindibles antes que organizar un tour general por esta región. Entre los más visitados y aclamados, San Gimignano, conocida también como la ciudad de las torres y que, conservando su aspecto medieval, se encuentra amurallada en lo alto de una colina. Algo similar le ocurre a Cortona con restos de más de 3.000 años de antigüedad. Los vinos de Chianti, la renacentista Pienza, las aguas termales de Montecatini, Pietrasanta  y sus talleres de mármol y pequeñas joyas que parecen haberse quedado detenidas en el tiempo como Ponte del Diablo, Montecarlo, Barga o Sillico, conforman los atractivos de unas de las regiones más interesantes de Europa.

Sergio Delgado – redactor www.alasviajeras.com