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Un paseo en tranvía

Ir a Lisboa y no montar en uno de sus tranvías es algo inimaginable ya que éstos son imagen viva del Lisboa de ayer, hoy y de la eterna postal que la ciudad ofrece al mundo. Sobre sus calles adoquinadas, un paseo en tranvía supone una oportunidad única para descubrir la arquitectura de sus calles y el estilo de vida de sus gentes. Está compuesto por cinco rutas y 58 tranvías diferentes y entre éstos destaca el más querido por los portugueses: el tranvía 28, de 10 km de trayecto desde el Castillo de San Jorge hasta el Barrio Alto. Está hecho de madera y su campana no deja de sonar desde hace décadas.