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Una vuelta al mundo por amor

Sudáfrica es la primera parada de esta pareja de argentinos que decidieron venderlo todo para recorrer el mundo y empaparse de nuevas culturas, nuevos lugares y nuevas gentes. Namibia y el resto del continente africano son sus próximos destinos.

Blas y Noelia son dos argentinos de 31 años a los que les encanta viajar y su vida gira, prácticamente, alrededor de ello. “Queremos conocer muchas personas, enamorarnos de paisajes, empaparnos de cultura y deleitarnos de nuevos sabores”, bajo esta premisa y desde su página en Facebook, Mundeando el mundo, vuelcan su bitácora de viajes con fotos, situaciones y tips para viajeros, con el que el objetivo de que éstos conozcan de primera mano cuáles son las curiosidades más llamativas de cada uno de los rincones que visitan. Noelia, profesora de ciencias biológicas y Blas, ingeniero informático, dejaron un buen día la rutina de su Buenos aires natal para asaltar a un sueño.

 Alas.- La afición por viajar os unió, ¿verdad?

Sí, nos conocimos en un encuentro de mochileros organizado por Autostop Argentina en un camping de Teodelina, en Santa Fe en junio del 2011. A las dos semanas Blas comenzaba un viaje por Sudamérica, y yo me iba a Venezuela para disfrutar de las vacaciones de invierno. Pero los planes cambiaron para ambos. Me fui a Paraguay a buscar a Blas para decirle cuánto me gustaba y decidimos recorrer este país juntos como aperitivo.

Alas.- ¿Cómo surgió la idea de recorrer el mundo?

Nos sacrificamos ahorrando dinero durante un año, vendimos absolutamente todo lo que había en la casa, incluyendo, tazas, toallas y ceniceros. Y nos tomamos un avión a Sudáfrica siendo todas nuestras pertenencias dos únicas mochilas. Llevamos cómo caracoles nuestra casa a cuestas por más de 4 meses. Hace poco decidimos sumar un tercer integrante a este sueño, un coche. Juntos soñamos con dar la vuelta al mundo sin importar cuanto tiempo nos tome, queriendo conocer nuevos lugares, personas, culturas y sabores. Disfruto interactuando con todos los animales que se me cruzan por el camino, mientras Blas es más relajado. Él es feliz contemplando un paisaje, leyendo un libro, tomando un mate o un vino y compartiendo el tiempo con todas las personas que se nos cruzan.

Alas.- Habéis empezado el viaje en Sudáfrica, ¿qué tal os ha parecido?

Nos ha encantado. Comenzamos el viaje en Sudáfrica el 22 de noviembre. Nosotros viajamos despacio, queriendo vivir un poco en cada lugar. Es por eso que hemos estado mucho en Sudáfrica pero conociendo infinidad de lugares como Johanesburgo, Sandton, Potchstroom, Pretoria, Durban, Ballito, Umhlanga, Santa lucia, Hlabisa, Ingwabuma, Port st john, Chintsa, Sunrise on sea, Port Elizabeth, Port Alfred, Addo, Cape Town… También hemos visitado Lesotho recorriéndolo desde la entrada de Wepener hasta Maseru la capital.

“Conocemos toda Sudamérica y ahora queremos conocer toda África”

 Alas.- ¿Qué países conocíais con anterioridad?

Blas había recorrido Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay y yo toda América del Sur. Como leímos en un artículo en vuestro blog, nosotros también utilizamos el método del autostop y luego alquilamos hostales o alberges.

Alas.- ¿Qué lugares os han sorprendido para bien y cuales os ha decepcionado?

Nos han sorprendido infinidad de lugares, a veces por el paisaje y a veces por las situaciones. Podemos decir que todos nos han sorprendido para bien y ninguno para mal. Por ahí, hay costumbres o realidades que nos parecen extrañas o inclusive nos dan bronca, pero tenemos que aprender que son solo costumbres. Dentro de los lugares que más nos sorprendieron están: Hlabisa, un pueblo rural que para llegar a él tienes que pasar en medio de una reserva natural llamada Infolozi. Algo muy lindo que nos pasó es salir un día de paseo por  la mañana nos cruzamos con unos leones desayunándose un búfalo y esa misma tarde se nos cruzó una manada de más de 50 elefantes.

También nos fascinó Pretoria, donde un día nos fuimos a caminar a una reserva y de repente pudimos ver una jirafa. Me fui corriendo para verla, pero para mi sorpresa eran siete, ¡cuánta belleza!

En cuanto a las situaciones que me han sorprendido para mal, bueno en mi cabeza tenía la palabra apartheid pero la verdad es que no tenía ni idea de que se trataba. Cuando llegue aquí aprendí realmente lo que fue y lo que significó para el país donde los negros no podían ocupar posiciones en el gobierno, no podían votar, eran torturados y marginados… también la gente que está infectada de SIDA o la situación de la mujer, en Sudáfrica, una mujer tiene más probabilidades de ser violada que de aprender a leer.

Alas.- ¿Podríais destacarnos algunas costumbres un tanto raras en alguno de estos países que te hayan llamado la atención? 

Más bien la situación del transporte, es malísima. A parte de que conducen por la izquierda, el transporte público casi no existe, es muy difícil moverse sin no tienes coche. En las grandes ciudades hay trenes pero con muy pocas líneas. Entre sus costumbres, comen con la mano o la manera tan original que tienen las madres de transportar a sus bebés, a la espalda.

Alas.- ¿Qué planes tenéis ahora?

Nuestro próximo destino es Namibia, para luego seguir por Botsuana, Mozambique y así toda África. Luego, el resto del mundo…

Alas.- ¿Qué es lo que más os motiva a la hora de emprender estos viajes?

La idea del viaje nació de forma distinta por cada lado. Blas estaba empezando un viaje espectacular por Sudamérica y yo propuse viajar por el mundo. Si el primer sueño era fantástico, el segundo lo era aún más… Cuando era pequeña, me encantaba mirar libros con fotografías de animales y lugares e imaginaba algún día poder ver todo aquello con mis propios ojos. Cuando crecí pensé que ya estaba bien de soñar, había que hacerlo realidad. Nos encanta llenarnos los ojos con las maravillas de la naturaleza y conocer gente. Cuando uno viaja, el ejercicio de la empatía me mantiene despierto y atento a todo tipo de aprendizaje.

Alas.- ¿Qué recomendaciones les daríais a nuestros viajeros antes de emprender un viaje como el vuestro?

Que no planee, ni pongan fechas, que fluir el tiempo. Si piensas mucho no sales nunca. Que sean precavidos y no tengan verguenza en pedir ayuda. Es más fácil de lo que uno piensa.

 

Sergio Delgado – redactor de www.alasviajeras.com