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Uunartoq Qeqertoq, la última tierra descubierta por el hombre

Está situada a 600 km del Círculo Polar Ártico y a día de hoy es la última parte del Planeta en ser descubierta. En ella solo habitan osos polares y mamíferos marinos y antes de 1950 ninguna persona había pisado sus tierras. Sin embargo, aún siguen habiendo otras partes en el mundo que, pese a ser localizadas, nunca han sido exploradas por exploradores y curiosos.

El hombre ha atravesado océanos y continentes desde tiempos inmemoriales. Las ansias por conocer nuevos territorios, conquistar nuevos pueblos y poseer nuevas riquezas, han dado pie a numerosas expediciones. Algunas de estas han acabado de la forma más trágica, terminando con la vida de los aventureros que ansiaban pasar a la posteridad descubriendo nuevos y remotos lugares. Otras más exitosas han puesto cara y nombre a emplazamientos que desconocíamos y que, con habitantes o no, aún se conservaban en condiciones naturales y nunca antes visitados por el hombre. Pero, ¿cuál fue la última parte de la tierra en ser descubierta? ¿dónde llegó el hombre por última vez? ¿será este el último reducto del planeta del cual desconocíamos su existencia?

Cerca de la costa oriental de Groenlandia, se encuentra Uunartoq Qeqertoq. Esta isla, enterrada bajo el blanco espesor del hielo, puede presumir de ostentar el título de ser la última porción del planeta en ser descubierta por los ojos del hombre. Corría el año 1950 y nunca antes nadie había pisado sus tierras. Fue cartografiada por Ernst Hofer pero redescubierta en septiembre de 2005 por el explorador estadounidense Dennis Schmitt. Situada a unos 600 km al norte del Círculo Polar Ártico, se separó en la década de los 80 de Groenlandia. Las condiciones climatológicas hacen imposible la vida del hombre en esta parte del planeta y, fruto del calentamiento global, se convirtió así en una isla independiente y cubierta de hielo. Tan solo osos polares, focas y otros mamíferos marinos pueden soportar sus temperaturas y viven en completa tranquilidad, ajenos a cazadores amantes de sus pieles y su carne.

La isla, que  posee tres penínsulas alargadas con forma de letra W, supera así a Severnaya Zemlya, un archipiélago del desierto polar cerca de la costa de Siberia descubierto en 1913 y que era hasta hace dicha época el último reducto pisado por las huellas del hombre. Sin embargo, Uunartoq Qeqertoq pese a ser la última parte del planeta en ser vislumbrada no es la única en no haber sido explorada en su totalidad por la curiosidad de exploradores y viajeros. Outback, que es un desierto de Australia y donde se cree que pueden haber grandes reservas de oro, aún no ha sido cartografiado. Tampoco las cuevas de Take Voronya en la ciudad de Abjasia (Georgia) y las montañas de Gangkhar Puensum, en el reino de Bután, que con 7541 metros aún no ha sido escalada. Aunque, obviamente, todas ellas descubiertas con anterioridad a la blanca y perdida isla que hace décadas se “independizó” a la fuerza de las costas de Groenlandia.

 Sergio Delgado – redactor de www.alasviajeras.com